El verano cambia la forma de disfrutar de la repostería. Los hornos descansan un poco, las recetas se vuelven más ligeras y los clientes buscan postres sencillos, frescos y refrescantes. Por eso, el helado se convierte en el gran protagonista del verano, no solo como postre, sino también como la mejor forma de combatir el calor.
Hoy en día, el helado es mucho más que una simple bola en un cucurucho. Se ha convertido en una creación que puede personalizarse, decorarse y adaptarse a cualquier ocasión. Ya sean helados caseros, polos o originales postres helados, todo empieza con una base sencilla, pero imprescindible.





